Tras el feriado de la Natividad del Señor, se impone la vuelta al trabajo para reactivar las actividades productivas en lo que resta del 2010 y prepararnos para recibir el nuevo año.
La vida equilibrada supone precisamente un balance entre el esfuerzo disciplinado, persistente y creativo, sin el cual no hay progreso ni riqueza material y el espacio que puede dedicarse al esparcimiento para recrear el espíritu y recuperar fuerzas.
Como hemos señalado en anteriores comentarios, es preocupante el rebrote de violencia que se observa en estos días finales del año, coincidiendo con un período en que deben ser reforzados los vínculos de amor y fraternidad. Ojalá que la cordura se imponga para que no tengamos que lamentar nuevas tragedias.
Comentarios (0)