Próximo a finalizar el 2010, con un cuadro casi cotidiano de sangre y violencia, la noticia de que la economía dominicana creció 7.8% y de que se crearon 160,208 nuevos empleos con una inflación controlada en 6.2% son datos alentadores, que ojalá se unan a otros hechos positivos para proyectar el inicio del 2011 sobre perspectivas provechosas.
Los informes acerca del buen desempeño económico que ofrece el Banco Central tienden a producir una reacción dual: Para algunos resultan reconfortantes, mientras otros lo asumen con cautela o escepticismo, a pesar de que han sido avalados por reputados organismos internacionales.
Pero se reconoce como un gran logro la estabilidad macroeconómica y en diferentes ámbitos se percibe una dinámica económica con nuevos negocios y comercios.
Sin ignorar las objetivas características de la realidad circundante, en ocasiones cargada de situaciones adversas, los pueblos necesitan rehuir al siempre pernicioso influjo quejumbroso para mantener la fe en la búsqueda de un mejor destino.
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