Las sociedades van ganando respeto y espacio en la medida en que sus instituciones funcionan con estricto apego a las leyes y a la protección de los derechos ciudadanos.
Un ejemplo de esto lo constituye Pro Consumidor, que con tenacidad y perseverancia logró imponer la instalación de balanzas en las estaciones de expendio de gas licuado de petróleo.
Este mecanismo permitirá a los usuarios comprobar que reciben el contenido justo por el que están pagando.
Sin embargo, la iniciativa será efectiva en la misma intensidad con que los consumidores estén pendientes de su aplicación y defiendan su dinero, con la conciencia requerida.
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