La muerte de Reinaldo Balcácer, acaecida el sábado a causa de un ataque cardíaco, priva al país de un caballero de la locución. De trato afable y solidario con sus compañeros de faena, se granjeó una legión de amigos que desfilaron ante sus restos para rendirle postrer tributo. Muchos jóvenes contaron con su orientación entusiasta para llegar a ser verdaderos profesionales del micrófono.
Dotado de un singular timbre de voz, Balcácer se destacó tanto en la lectura de informaciones y editoriales en noticiarios, así como en comerciales de radio y televisión. Se mantenía activo como productor de un noticiero televisivo y también producía un programa musical, debido a su conocimiento y sensibilidad acerca del arte y la cultura. Paz a sus restos.
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