Como un elemento remanente de la guerra fría y de la época de las dictaduras militares, cuando se habla de derechos humanos se tiende a pensar, en primer término, en los abusos y la represión por intolerancia ejercidos desde el poder.
Si bien ese aspecto sigue siendo medular porque gobiernos de extracción democrática incurren en graves violaciones, la defensa de los derechos humanos abarca en la actualidad un sinnúmero de matices que exigen una vigilancia especial.
La violencia de género que tantos maltratos y muertes ha causado a las mujeres dominicanas es parte esencial de esa preocupación, así como la defensa de los derechos de la niñez para que cuente con protección, alimentos y educación.
Las políticas públicas, ejecutadas a veces con prioridades discutibles o de visiones angostas, tienden a crear formas de exclusión o de iniquidad social.
Pero como se ha señalado localmente con motivo del Día Mundial de los Derechos Humanos, la corrupción es la que genera el mayor número de distorsiones en perjuicio de los derechos ciudadanos.
Comentarios (0)