Es lamentable que la violencia delictiva haya registrado un rebrote en los últimos días, en vísperas del ambiente de entusiasmo, paz y amor que marca el preludio de las tradicionales celebraciones navideñas.
Los hechos violentos de este tipo no son nada nuevo en la realidad nacional, pero llama la atención el carácter horrendo y sanguinario que caracteriza a muchos de ellos con violaciones, asesinatos y ejecuciones al estilo del ajuste de cuentas.
La Policía deberá emplearse a fondo para que el patrullaje, incrementado en este período, cuente con un activo y bien planificado plan de distribución, a fin de que actúe como disuasivo frente al crimen y la delincuencia.
Se requiere de una vigilancia especial con personal bien entrenado y equipado para actuar de forma oportuna y eficaz, ya que, además de raterismo, asaltos y otros actos de pillaje, el sicariato opera a plena luz del día y en zonas céntricas de la ciudad.
Es un desafío a las autoridades y al sosiego que necesitan las familias dominicanas y la sociedad en su conjunto.
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