Ala dramática situación que padece Haití por los efectos aun no superados del terremoto del 12 de enero y de la epidemia de cólera se ha unido ahora una crisis social y política, en medio del anuncio de los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales.
Al estado de infortunio y carencia que sufren miles de personas se ha agregado un ambiente de creciente tensión y violencia, a causa de protestas y disturbios en diferentes regiones de la empobrecida nación, que todavía no acaba de recibir la asistencia millonaria prometida por la comunidad internacional.
Se ha producido una situación de turbulencia que está prácticamente fuera de control, ya que se han asaltado comercios, mientras es un peligro transitar por las calles y carreteras por las frecuentes pedreas, a pesar de operaciones conjuntas desplegadas por la policía haitiana y la misión de estabilización de las Naciones Unidas.
Los grupos exaltados porque sus candidatos favoritos quedaron fuera de la segunda ronda electoral han levantado barricadas en la carretera hacia el aeropuerto de Puerto Príncipe y protagonizado incidentes frente a la embajada de Estados Unidos.
Las protestas, que toman cada vez un giro de mayor violencia, se han registrado también en Bizoton, San Martín, en Los Cayos, en Cabo Haitiano y en otras zonas del interior de Haití, donde muchas personas asustadas permanecen prácticamente inmovilizadas, lo que ha agravado la crisis alimentaria y de padecimiento general.
Estados Unidos ha expresado preocupación por este panorama, generado en gran medida por el dictamen del Consejo Electoral de Haití que sitúa en una segunda vuelta al candidato oficialista Jude Celestin y a la ex primera dama Mirlande Manigat, luego de que Michel Martelly quedara fuera de competencia.
Préval, que enfrenta un serio desafío en las postrimerías de su mandato, ha cuestionado de hecho el tono del pronunciamiento norteamericano, al afirmar que Estados Unidos no es el Consejo Electoral haitiano, en un claro reclamo de dignidad y de independencia política, aun en medio de la precariedad y dependencia extrema de su pueblo.
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