El amplio sentimiento de repulsa desatado por el anuncio del aumento de un once por ciento en la tarifa eléctrica ha puesto rápidamente de manifiesto el carácter odioso e inoportuno de la medida.
Es cierto que en cualquier circunstancia un alza semejante siempre despertaría reacciones contrarias por los efectos negativos que tiene en los presupuestos, principalmente en familias de escasos recursos económicos.
Pero en vísperas de las navidades este aumento es improcedente porque desatará un alza en comestibles y productos en general, lo que reducirá la posibilidad de que la gente pueda hacer un mejor aprovechamiento de sus recursos y disfrutar del período.
El creativo superintendente de Electricidad, Francisco Méndez, le ha agriado las navidades a la familia dominicana y provocado un motivo más de inquietud y protesta en la población.
Ojalá que se escuchen las voces de ProConsumidor, del Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez y de cuantos se han pronunciado contra este desafortunado “doble energético”.
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