A pesar de los eficientes controles que aplica la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), respaldados por un personal calificado, equipos informáticos y de tecnología de punta, personas y empresas se las ingenian para adoptar formas de evasión fiscal que constituyen delitos y una intolerable burla a las entidades y ciudadanos que cumplen con sus obligaciones impositivas.
Si bien logran por algún tiempo violar la ley, finalmente son detectados gracias a los Números de Comprobantes Fiscales (NCF), que permiten a la DGII recopilar una información cruzada de las operaciones comerciales entre suplidores y quienes adquieren bienes y servicios.
Con la cancelación de los NCF a 20,000 empresas que no reportaban operaciones, como si no existieran, la DGII manda una clara señal de que los evasores no se saldrán con la suya.
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