El trabajo dirigido a preservar los ríos reviste alta prioridad, tiene que ser realizado de forma incesante y para su efectividad debe contar, además del concurso de las autoridades, con el respaldo decidido de diferentes sectores de la sociedad.
De otro modo, la lucha no podrá tener el alcance y la sustentación necesaria en el tiempo, porque resulta ardua al enfrentar a quienes por inconsciencia o conveniencia económica les importa un bledo dañar los recursos naturales.
De ahí la importancia de la estrategia que sigue el Ministerio de Medio Ambiente de involucrar en esa tarea a ecologistas y organizaciones empresariales, como acaba de ocurrir para rescatar al río Ozama, afectado por un creciente proceso de contaminación.
Un compromiso asumido de forma consensuada con esa finalidad, permitirá hacer cumplir las leyes y reglamentos de conservación y uso sostenible de los cursos de agua del país. Es un ejemplo de sensibilidad para preservar un recurso vital para la vida que es cada vez más escaso en el planeta y que se tornará más crítico si no reaccionamos antes de que se profundice su disminución.
Comentarios (0)