La forma turbulenta en que se desarrollaron las elecciones presidenciales y legislativas en Haití son el resultado de conflictos sociales y de tensiones políticas irrefrenables, ya que se han visto empañadas por alegatos de fraude, antes de que se den a conocer resultados preliminares.
Si este caldeado clima se mantiene y los comicios no logran un resultado satisfactorio, la comunidad internacional tendrá una gran decepción, puesto que esperaba un proceso creíble y legítimo para fortalecer la aún frágil democracia haitiana.
Sin embargo, es oportuno recordar que desde el 12 de enero pasado, cuando Haití fue estremecido por un devastador terremoto que causó más de 200 mil muertos, esa comunidad ha hablado mucho y cumplido muy poco en sus promesas de ayuda a la nación más pobre del hemisferio occidental.
A pesar de las penurias que padece desde entones y que se han visto agravadas por la epidemia de cólera, el pueblo haitiano dio una gran demostración cívica al acudir masivamente a las votaciones.
Ojalá que esta frustración de un proceso electoral afectado por confusión y trifulcas pueda disiparse para que Haití se encamine hacia un verdadero fortalecimiento institucional.
Comentarios (0)