Apesar del estado de calamidad en que está sumida su población, Haití se somete mañana a una gran prueba institucional con la celebración de comicios para elegir al sucesor del presidente René Préval.
Para el Gobierno y el pueblo dominicano revisten gran importancia y atención, en vista de que por diversos motivos la situación en Haití tiene implicaciones directas en la vida nacional.
El nuevo gobernante haitiano tendrá el gran desafío de emprender un verdadero plan de recuperación nacional que requiere miles de millones de dólares para evitar un colapso de sus instituciones, un peligro que se ha visto acentuado por la epidemia de cólera que ha cobrado miles de vidas.
Es de esperar que el cambio de poder político, que está en juego entre los dos potenciales candidatos, Jude Celestine y Mirlande Manigat, permita a los haitianos consolidar su democracia y también fortalecer los lazos de amistad y cooperación con los dominicanos, en un marco de respeto y convivencia armónica.
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