El 25 aniversario de AIREN sirvió de marco para la confrontación de las posiciones sobre políticas de desarrollo que de forma diferenciada plantean los empresarios y el gobierno representado por el Presidente Fernández.
Lina García, presidenta de la entidad empresarial, reiteró la posición de que Santiago aporta el 14 por ciento del PIB, al tiempo de abogar por una mayor inversión pública en la provincia que impulse los sectores productivos para generar más y mejores empleos. Por su lado, el empresario Manuel Estrella, en su conferencia magistral, presentó una síntesis de la historia del desarrollo industrial del país, en la que con toda claridad asoció a cada fase histórica de la industria las políticas públicas que sirvieron de instrumentos para el avance del sector industrial.
El nuevo entorno internacional ha puesto al descubierto las debilidades de los sectores productivos nacionales, los cuales se enfrentan a limitaciones que los hacen menos competitivos, decayendo la capacidad exportadora comparativa del país, que se ha traducido en un saldo negativo en la balanza comercial que evidencia el peligro que corre la nación en el comercio internacional.
Es ahí donde se manifiesta la ausencia de políticas públicas para combatir las barreras que obstaculizan el desarrollo industrial y de las fuerzas productivas, y es frente a esa disociación entre producción y política que Manuel Estrella plantea la necesidad de que se asuman políticas públicas, como se ha hecho siempre, para encarar los cinco desafíos que enfrenta el desarrollo industrial: Abordar y resolver el pesado problema eléctrico; disponer un fondo para el desarrollo productivo e industrial; poner en marcha una estrategia de integración sectorial; promover una reforma laboral; y, por último, invertir en educación.
Fuera de la certeza y elevada comprensión de esos planteamientos hechos por Lina García y por el ingeniero Estrella, cabe resaltar, que los mismos fueron formulados al más alto nivel de conceptualización sobre la relación entre economía y política, poniendo en evidencia la pobreza de los discursos de los políticos criollos, con algunas excepciones, para quienes la política es hablar sandeces sobre las intrigas internas, las denuncias simplistas y el activismo partidario que embrutece.
Ojalá que esta confrontación de los empresarios de Santiago y el Presidente Fernández deje lecciones provechosas para cambiar el rumbo, pero especialmente para los jóvenes políticos que aspiran a las más altas posiciones del Estado, de modo que vayan a ellas conscientes de cuáles son los hilos que deben tejerse entre economía y política, si se quiere impulsar el desarrollo del país.
La Información, 25 de noviembre de 2010
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