El país está de luto por la muerte de Freddy Beras Goico, su artista más completo y polifacético, un ser humano que se distinguió además por su sensibilidad social y un acendrado sentido del patriotismo y de la defensa de las mejores causas nacionales.
Por sus firmes convicciones y su entereza personal, que nunca claudicaron ante la amenaza, los peligros, la intolerancia y el autoritarismo, padeció persecución y un encierro arbitrario, tras su participación en la Revolución de Abril de 1965.
Freddy se destacó como humorista, libretista y productor de programas que hicieron historia en la televisión dominicana, a la que hizo grandes aportes, además de transmitir sus experiencias y enseñanzas para crear y fortalecer nuevos talentos.
Por su popularidad y la influencia social de sus ideas y de su pensamiento, al defender con coraje la verdad y la justicia en todo cuanto entendía de interés general, en varias ocasiones le ofrecieron candidaturas políticas electivas, pero siempre las rechazó.
Prefirió permanecer en su infatigable rol de comunicador comprometido con los intereses nacionales y principalmente en la protección de los más débiles y desheredados de la dicha y la fortuna.
Imbuido de esa mística y de una filosofía de vida enfocada al servicio de los demás, contribuyó a devolver la salud y la felicidad a muchos niños con cardiopatías que pudieron viajar a reputados centros especializados en el exterior, gracias a gestiones de la Fundación Corazones Unidos, de la cual fue cofundador.
Freddy Beras será recordado siempre como un insobornable comunicador que actuó con toda la libertad intelectual de los verdaderos espíritus independientes y como humorista que enseñó a muchos a reír y también a reaccionar con indignación frente a los abusos, las injusticias y los atropellos. Paz a los restos de este gran dominicano y nuestras sentidas condolencias a toda su familia.
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