Las connivencias de policías y militares en acciones delictivas que llegan hasta la comisión de tramas criminales sigue siendo motivo de preocupación en una sociedad que no acaba de salir de su estupor por la cantidad de hechos horrendos que ocurren con una frecuencia cada vez mayor.
Estas complicidades quedaron nuevamente al descubierto como resultado de las investigaciones en torno al atentado de que fue víctima en Santiago el abogado y comentarista Jordi Veras.
Las pesquisas determinaron la coparticipación de un agente que en el momento del ataque estaba activo y también de varios ex policías que colaboraban con una oficina de detectives privados.
Esta situación constituye un gran reto para el mayor general José Armando Polanco Gómez, quien desde que asumió la jefatura de la Policía ha actuado con drasticidad contra los agentes en conflicto con la ley.
Este laudatorio esfuerzo por depurar las filas policiales debe contar con la decidida colaboración de la alta oficialidad y para que el proceso sea efectivo y de gran alcance, tiene que ser continuo y no admitir dejadez deliberada ni exclusiones selectivas.
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