El caso del atentado contra el abogado y comentarista Jordi Veras no puede darse por cerrado hasta que caigan todos los que participaron en la planificación y ejecución de esa trama criminal.
Aunque el informe preliminar dado ayer por las autoridades es bastante amplio y preciso en cuanto a los implicados, tanto en la autoría intelectual como en la material, se necesita conocer la identidad de todos los participantes en esa infamia.
Con toda la responsabilidad que le ha caracterizado en su vida pública y privada, el padre de Jordi, el jurista Negro Veras, hizo la puntual observación, no sin antes reconocer el trabajo realizado por la Policía y el Ministerio Público.
La inquietud es muy válida, por cuanto durante seis meses la familia Veras se ha visto atormentada e insegura, tras el intento de asesinato de Jordi.
Pero la preocupación se extiende también a la sociedad de Santiago y sólo se disipará cuando el caso quede definitivamente esclarecido, sin la posibilidad de que permanezca algún resquicio de duda o impunidad.
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