La falta de institucionalidad y el irrespeto a leyes y normativas vigentes sigue siendo un motivo de desorden en distintas áreas y actividades, entre las cuales no escapa una cuestión tan importante como una correcta orientación en cuanto a los alimentos importados que tienen en el país un consumo masivo. Este vital conocimiento se dificulta por el hecho de que una gran mayoría de esos productos vienen con etiquetas escritas en idiomas distintos al español, a pesar de que existe una normativa al respecto. ¿Cuándo terminará esta babel comercial?
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