La seguridad jurídica es base esencial para el desarrollo sano y próspero de un país y sus elementos esenciales tienen que ser preservados para garantizar las inversiones.
El Gobierno está en la obligación de hacer respetar las normativas al respecto y aplicar todos los instrumentos de ley para perseguir y castigar, ejemplarmente, a quienes violen o atenten contra ese valioso instrumento. Por todo ello, resulta inexplicable que en la provincia La Altagracia y principalmente en el municipio de Higüey, se haya entronizado una mafia que permite invadir terrenos y falsificar títulos de propiedad de forma totalmente impune.
La situación no es nueva, pero llama la atención que cada vez sean más y de mayor dimensión los escándalos provocados por grupos de delincuentes que, prevalidos en habilidades fraudulentas, timan a propietarios de terrenos, compradores e inversionistas.
Las características de muchos de estos casos son verdaderamente increíbles, pues estos pillos logran vender propiedades que no existen y hasta hacer oposición ante los tribunales a transacciones con terrenos a sus legítimos propietarios.
La mafia, en la que participan abogados, ingenieros y agrimensores, obtiene anuencias y complicidades en ciertas instancias para suplantar las identidades de dueños de terrenos, a fin de suplantarlos ilegalmente en documentos falseados.
Las evidencias sobre las maniobras fraudulentas de estos delincuentes pueden ser comprobadas en los libros del Registro de Títulos de Higüey y, sin embargo, las víctimas de sus infamias no logran en muchos casos obtener ganancia de causa en los tribunales.
La situación es de tal gravedad que el registrador nacional de Títulos, Wilson Gómez, afirma que estos fraudes se han convertido en una “industria que genera riqueza” a policías, políticos, militares y hasta jueces.
La Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo, el Ministerio Público y la Procuraduría General deben intervenir para poner fin a esta mafia que mantiene en zozobra a inversionistas y familias respetables en una zona de gran potencial turístico.
Comentarios (0)