La 66ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), reunida en Mérida, México, enfrenta uno de sus retos más difíciles de los últimos años, debido a que la libertad de expresión está bajo fuerte amenaza en el hemisferio.
La SIP pasará revista a la situación de restricciones y dificultades que viven medios y periodistas en aquellos países donde se han tomado medidas que coartan el libre ejercicio del periodismo.
Los informes adelantados que tiene la SIP advierten que algunos gobiernos latinoamericanos tienen la intención de silenciar a los medios de comunicación, lo que ha quedado en evidencia con algunas señales captadas por sus vicepresidentes regionales.
El panorama general de la prensa independiente está ensombrecido por nubarrones, tal como reconoce el presidente del organismo, Alejandro J. Aguirre, quien destacó la participación de los asambleístas del continente americano y de otras partes del mundo.
Cualquier limitación a la gestión noticiosa de los medios de comunicación es inadmisible y contraria a los fundamentos de la democracia, porque priva a la sociedad de recibir informaciones con un sentido amplio y veraz, no condicionado a lo que le interesa divulgar u ocultar un sector o grupo en particular.
Uno de los aspectos principales que concentrará la atención de la asamblea es el alto nivel de riesgo a que están expuestos los periodistas por la intolerancia de sectores recalcitrantes y principalmente del narcotráfico y todas las modalidades con que opera el crimen organizado.
Si bien el mayor desafío en ese sentido lo enfrenta en este momento México por la cantidad de periodistas que han sido asesinados, es preocupante la tendencia a replicarse en otros países del continente.
Fiel a su tradición de defensa inquebrantable a la libertad, la SIP no permitirá que estas amenazas sean dejadas en el olvido y mucho menos que logren amedrentar a medios y periodistas que tienen como firme estandarte, informar sin favor ni temor.
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