Las autoridades tienen que facilitar la labor de quienes se dedican de manera honrada a ganarse la vida a través del comercio y otras actividades.
Pero los vendedores tienen que organizarse de tal manera que no causen trastornos en el tránsito, como está ocurriendo los fines de semana en el mercado La Pulga, que se desarrolla en el kilómetro 12 de la autopista 30 de Mayo. Además de cobrar por un contrato y emolumentos para operar en el lugar, el cabildo de Santo Domingo Oeste debería velar junto a la Amet para que cese este desorden.
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