La cumbre latinoamericana celebrada en Punta Cana ha contribuido a replantear el gran potencial que tienen las zonas francas, a pesar de los desafíos y el descalabro que han sufrido en algunas naciones.
La República Dominicana no ha escapado a la visión negativa provocada por el cierre de algunos de sus parques industriales, debido a una conjunción de factores, entre los que incluye la falta de competitividad y elementos locales adversos.
Las exposiciones y análisis hechos en la Décimo Cuarta Conferencia Latinoamericana de Zonas Francas constituyeron, desde la óptica nacional, un importante aporte para que aquí se reenfoquen las estrategias para recuperar una actividad que es importante en la dinámica económica y como fuente de empleos.
El presidente Leonel Fernández fue certero cuando en el marco del encuentro señaló que se trata, en general, de una industria exitosa, ya que cada año mueve 70 millones de dólares con 3,000 parques dedicados a manufacturas diversas.
Los empresarios que operan zonas francas en el país deberían estudiar detenidamente todo lo tratado en la cumbre para aplicar fórmulas, revitalizar los parques locales y suprimir actitudes quejumbrosas sobre fracasos del pasado.
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