La muerte de una niña de 12 años a causa de una herida de bala provocada durante un pleito entre bandas en el ensanche Isabelita, en Santo Domingo Este, es un penoso reflejo de cómo la violencia delictiva, que anda por sus fueros y por todas partes, cobra vidas inocentes que nada tienen que ver con las acciones de estos facinerosos.
Además de llevar luto y frustración a una familia, este tipo de desgracias aumenta el estado de inseguridad que experimentan muchos ciudadanos. A esto se agrega el hecho de que innumerables casos nunca son aclarados.
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