La ocupación u obstrucción de aceras y otros espacios de Santo Domingo que deben estar reservados al dominio público, prácticamente han colocado en una situación de peligro y total desprotección a los transeúntes.
En muchas zonas de la ciudad la gente tiene que “tirarse” virtualmente al pavimento para continuar su trayecto y, en tal situación, exponerse al impacto de cualquier vehículo.
Las autoridades municipales tienen el deber de rescatar esas áreas. Pero los ciudadanos también tienen que ser más prudentes y menos temerarios, ya que para acortar distancia, con frecuencia no usan los puentes peatonales.
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