La práctica de robar contadores para aplicar una nueva modalidad de fraude eléctrico, a lo que se suma ahora la sustracción de transformadores, es otra de las manifestaciones del estado de degradación y delincuencia que se expande en el país.
Hasta contratistas que deben ceñirse a sus compromisos y trabajar con honradez y profesionalidad se prestan a participar en estas fechorías, que deben ser objeto de investigaciones a fondo para que los culpables sean procesados y reciban todo el peso de la ley.
De lo contrario, seguirán de lo más campantes en sus andadas, amparados en la impunidad.
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