El salvaje enfrentamiento que grupos de choferes escenificaron ayer por el control de rutas hacia San Cristóbal y otras poblaciones de la región Sur, es una nueva demostración del irracional comportamiento de sindicatos del transporte de pasajeros que han manejado siempre esos y otros trayectos como patrimonios de su exclusiva propiedad.
Sin embargo, esto no se debe exclusivamente a los choferes, sino a debilidades institucionales en el ente oficial del transporte, que tolera este desorden, en gran medida por conveniencias políticas.
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