En gran medida, la percepción que existe sobre la falta de autoridad y también de seguridad en el país está dada por las fallas y debilidades en la prevención de los delitos y el hecho de que cuando ocurren, muchos de ellos quedan impunes y sin aclaración alguna.
Esta situación es altamente preocupante porque provoca frustración en las víctimas que sobreviven y en sus familiares ante la inacción o ineficiencia de las autoridades, que suelen dar muchas explicaciones, pero pocas respuestas contundentes.
En medio de este tipo de circunstancias, que son cada vez más frecuentes, se produce otra secuela igualmente negativa, porque se dificulta dar con los culpables y hacer justicia, lo que despierta un sentimiento generalizado de indefensión en los ciudadanos.
Un ejemplo de esto es el desconcierto y la indignación que embarga a los habitantes de comunidades agrícolas de Azua por extrañas muertes por envenenamiento ocurridas en la provincia.
Se sabe que han sido causadas por la ingesta de un pesticida letal y que posiblemente haya manos criminales.
Pero hasta ahora todo se ha quedado en hipótesis, sin establecer responsabilidades, por lo que es necesario desentrañar la verdad, antes de que ocurran otras tragedias.
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