Mientras en la ciudad turística de Marbella los molinos de la justicia son lentos, pero finalmente muelen como se demostró con el inicio del juicio sobre el fraude inmobiliario para pedir cuentas a los imputados, en uno de los principales escándalos de corrupción en España, en la República Dominicana tenemos el envidiable récord de que, pese a un cúmulo de graves denuncias acerca del manejo de recursos públicos, aquí nadie ha sido procesado ni recibido una sentencia en los tribunales.
Mientras persista esta situación será imposible combatir la corrupción.
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