La declaración del presidente Leonel Fernández de que la República Dominicana no podrá cumplir con los Objetivos del Milenio, debido a problemas económicos, es lamentable por las implicaciones en una serie de áreas que son vitales para el desarrollo de la calidad de vida en el país.
Ahora, tras la admisión presidencial al hablar en la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, se comprenden mejor las razones por las cuales en el país se han obtenido avances poco apreciables en esas metas, tal como mostró un reciente informe realizado a solicitud del gobierno dominicano.
Ese diagnóstico indicó que la pobreza extrema, principal elemento a combatir dentro de los Objetivos del Milenio, ronda el 34 por ciento, ya que solo se ha reducido en un 0.4 por ciento desde el año 1990.
En otro aspecto fundamental como la lucha contra el hambre no se han podido alcanzar los niveles deseados, a pesar de que programas sociales como la Tarjeta Solidaridad han fortalecido el poder adquisitivo de muchas familias pobres.
Las críticas al Presidente no se han hecho esperar, pero hay que reconocer que fue sincero y responsable en su exposición, por lo que debe valorse también en el justo contexto de la situación general que vive el país y de algunos desfavorables antecedentes.
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