Es inconcebible que autoridades municipales que están llamadas a velar por el interés general y las buenas normas de protección a nuestros recursos, incurran en la barbaridad de patrocinar acciones que atentan contra el medio ambiente y las fuentes acuíferas.
Decimos esto a propósito del enorme vertedero que el Ayuntamiento de Santo Domingo Este ha improvisado a poca distancia de la ribera del río Ozama, en un extremo del sector Cancino Adentro.
El vertedero había sido clausurado pero volvió a operar poco tiempo después contra toda norma de protección ambiental y a pesar de la oposición de los vecinos del área por el foco de contaminación que representa.
Las fotografías que ilustran un reportaje que se publica en esta edición muestran un cuadro insólito de las montañas de desperdicios que crecen y donde animales hambrientos compiten con “buzos” que se sumergen entre los desechos para buscar objetos de cierto valor.
¿Qué pasará con el río Ozama si en períodos de intensa lluvia este inmenso basurero termina en su cauce?
¿Tendremos que esperar que un crimen semejante ocurra para clausurar este foco de contaminación?
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