Cada vez que el paso de un fenómeno atmosférico amenaza con impactar parte del territorio nacional, la clave para prevenir víctimas y disminuir la posibilidad de daños materiales es una buena labor de orientación y de acciones preventivas.
Hay que tener cuidado en que no cunda el pánico, que no es buen consejero, sobre todo en circunstancias de desastres.
Pero también se debe evitar que la falta de información oportuna tome desprevenida a las personas que habitan en las zonas más vulnerables.
En ese sentido, hay que destacar la forma coordinada en que laboran el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), la Oficina Nacional de Meteorología (Onamet), las Fuerzas Armadas y los organismos de socorro ante el paso del huracán Earl.
Aunque ese fenómeno no impactará de lleno el territorio nacional, de acuerdo a su trayectoria, es previsible que su amplia masa nubosa provoque fuertes aguaceros y grandes inundaciones en áreas del Este y el Noreste del país.
Como hemos insistido en otras oportunidades, para que las tareas preventivas puedan salvar vidas y propiedades, es imprescindible que la gente esté atenta a los boletines oficiales y que no vacile, si llegado el momento se impone una evacuación que puede evitar desgracias y lamentos.
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