La situación de deterioro y de abandono de las instalaciones del hospital psiquiátrico Padre Billini ofrece un cuadro deplorable en un centro que, por estar llamado a ofrecer asistencia a personas con problemas mentales, debería contar con todas las facilidades y condiciones óptimas.
Las habitaciones de los internos apenas están equipadas con viejas camas con colchones raídos y sin sábanas, lo que junto a otras increíbles carencias, agrava el drama que de por sí arrastran muchos orates, abandonados a su suerte por familiares en el manicomio. Ojalá que alguien vaya en auxilio de este centro y de sus desdichados pacientes.
Comentarios (0)