El presidente del Senado, Reinaldo Pared Pérez, ha hecho bien en desestimar la decisión de aumentar los sueldos a los congresistas, ante la amplia reacción de condena que el anuncio generó en diferentes sectores de opinión pública.
La repulsa fue inmediata y comprensible, porque elevar esos salarios, de por si elevados y con beneficios marginales, hubiera sido un insulto a las carencias y limitaciones que padecen muchos dominicanos en sus condiciones de vida, entre otros factores por ingresos ínfimos, el alto costo de la vida y deficiencias en servicios públicos.
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