En una democracia, el poder se construye sobre la base de la participación de los actores. Mientras más amplio sea el nivel de participación más se afirma la sociedad en los valores democráticos.
Por eso, quienes gobiernan deben tratar de que sus gestiones tengan la más amplia aprobación social. En tal virtud, no sólo persiguen que las fuerzas políticas que los sustentan sean parte del juego, sino que buscan afanosamente aprobaciones de otros estamentos, sea por vía del involucramiento en la gestión gubernativa, a través de la cesión de algunas áreas, o mediante el Congreso.
Cuando una fuerza es excesivamente mayoritaria en el gobierno nacional, en los municipios y en el Congreso, e inclusive con posibilidad de permear su influencia en el poder judicial, corre muchos riesgos, y el principal de todos es creer que no necesita la colaboración de ningún otro sector que no sea del coto cerrado de sus aliados.
Sin embargo, la realidad muestra que todos los sectores son necesarios, y mientras más amplia sea la contribución de los mismos, más se facilita la gobernabilidad. El encuentro entre el Presidente Leonel Fernández y los empresarios este lunes, refleja de muy buena manera el valor del consenso y de la aprobación de los demás para las políticas públicas. En esa perspectiva, sería adecuado escuchar a Agripino Núñez Collado cuando pide que el gobierno dialogue también con otros sectores que no estuvieron en esa reunión, como los transportistas.
En ese mismo temperamento, pero desde otra perspectiva, sería interesante que ese espíritu rija frente a los políticos, especialmente cuando representan a la oposición. El PLD controla todos los poderes en el país. Ese control se acrecentó en las pasadas elecciones. Fue el producto de su fuerza y de la política de alianzas con el PRSC.
En la composición del nuevo gobierno municipal y congresual, los peledeístas apuntan a quedarse con todo el poder y cederán algunas cuotas a sus aliados reformistas.
¿Pero hasta dónde es inteligente y auténticamente democrático que el PRD, expresión de la oposición, quede fuera de las instancias donde se administra el poder? Si bien el PLD ganó con sus aliados la capacidad para controlarlo todo, pierde cuando se margina la posibilidad de compartir alguna instancia con la oposición, especialmente la Liga Municipal.
Es innegable la fuerza del PRD en los municipios, donde tuvo el mejor desempeño electoral. Un gesto de apertura del PLD sobre la Liga, parecido al que permitió aprobar la nueva constitución, ayudaría a forjar un ambiente más tranquilo a quienes gobiernan.
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