La libertad de prensa y el libre ejercicio periodístico, piedras angulares para la vigencia plena de la democracia, atraviesan en estos momentos por uno de los períodos más difíciles, debido a las amenazas y la violencia contra comunicadores y medios de comunicación.
Tal como acaba de denunciar al mundo libre el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Alejandro Aguirre, gobiernos de América Latina contradicen su esencia democrática al violar los derechos civiles y humanos y concretamente la libertad de expresión.
Son innumerables los mecanismos que se utilizan con ese propósito, desde presiones e insultos para tratar de restar credibilidad a la labor de la prensa, hasta recortes en la publicidad oficial como un castigo a los medios que no se dejan atemorizar y que ejercen un periodismo crítico y responsable.
Aguirre ha señalado de forma específica la actitud “antidemocrática” de gobiernos como el venezolano, el ecuatoriano, el nicaragüense, el argentino e incluso el brasileño por la hostilidad hacia la labor de la prensa independiente.
La SIP se mantiene firme en la defensa de los valores del buen periodismo y de su misión orientadora, consciente de que el precio de la libertad es la eterna vigilancia.
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