En un país como el nuestro que, a pesar de la industrialización y la economía de servicios, es todavía eminentemente agrícola, el apoyo a los pequeños y medianos productores es crucial para garantizar su supervivencia y el abasto alimentario en varios rubros.
De ahí la justa inquietud de representantes del sector agropecuario ante lo que consideran una inapropiada política crediticia del Banco Agrícola. Como entidad de servicio estatal haría bien en analizar con detenimiento la queja de que la tasa de interés y las dificultades para acceder a créditos están limitando la competitividad de los productores nacionales.
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