La agenda cumplida en Estados Unidos por el presidente Leonel Fernández puso de manifiesto el gran interés que existe, tanto en la esfera gubernamental como congresual de esa nación, de contribuir al combate del narcotráfico en la región del Caribe.
Primero fue el presidente Barack Obama, quien en la reunión que sostuvo con Fernández en el Salón Oval de la Casa Blanca, expresó su disposición de fortalecer los aportes a la Iniciativa de Seguridad para la Cuenca del Caribe.
Luego y en la misma dirección, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso de Estados Unidos, John Kerry, quien se comprometió con la República Dominicana a cooperar para aumentar el combate al flagelo en la región.
La promesa obtenida por Fernández en este campo fue mucho más lejos, ya que el Comité de Asuntos Afroamericanos del Congreso estadounidense también se comprometió a apoyar a los dominicanos en todo lo referente a la lucha antinarcótica.
Durante su permanencia en Washington, Fernández destacó el interés de la República Dominicana de contar con el respaldo de los diferentes estamentos políticos de Estados Unidos para trazar una política regional contra el narcotráfico.
La importancia que el gobierno dominicano asigna a este tema es de primer orden, aspecto que subrayó Fernández al advertir que si no se detiene el avance del narco, algunas naciones de la región corren el riesgo de convertirse en Estados fallidos.
En principio podría parecer una apreciación exagerada, pero no lo es, si se observa la magnitud alcanzada por la narcoviolencia en América Central, en México y zonas de la región como Jamaica, donde grupos que apoyaban a un narco fugitivo desafiaron a las autoridades durante más de una semana.
El presidente Fernández tiene una visión muy clara y realista y de ahí su advertencia de que, además de las drogas, el colapso de naciones podría ser también determinado por el crimen transnacional, que tiende además a derivarse en actos terroristas.
Es claro, en consecuencia, que el combate al crimen organizado debe tener mayor prioridad y que el prometido reforzamiento de la asistencia estadounidense no puede tardar.
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