En nuestro país tenemos un ejemplo palpable y reciente de la amenaza de que se vale el narcotráfico y sus agentes locales para tratar de doblegar a los funcionarios que actúan con rectitud y severidad frente al terrible flagelo.
La amenaza de muerte que le ha hecho un grupo de narcos al fiscal del Distrito Nacional, Alejandro Moscoso Segarra, es una muestra del carácter temerario y sanguinario de quienes se dedican a traficar con sustancias prohibidas. Moscoso Segarra y su familia deben recibir una reforzada seguridad para protegerlos de estos siniestros planes.
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