El encuentro que sostendrán hoy en Washington los presidentes Barack Obama y Leonel Fernández contribuye a fortalecer los vínculos de amistad, cooperación y comercio y seguridad global entre Estados Unidos y la República Dominicana.
La cita ha creado expectativas por haber sido descrita por la Casa Blanca como una reunión de trabajo en que se abordará una amplia gama de asuntos bilaterales y hemisféricos.
En ese contexto, los temas pueden ser muy abarcadores y aunque la agenda oficial de Washington no ofrece mayores detalles, lo cierto es que es una reunión trascendente, toda vez que forma parte de conversaciones de Obama con líderes de todo el continente.
Sin embargo, si se toma como base que se abordarán “los asuntos más importantes que encaran los pueblos de la región”, es probable que ambos gobernantes traten el tema de la seguridad global en el continente ante los desafíos del narcotráfico internacional.
Aunque en las estrategias para enfrentar este terrible flagelo la República Dominicana y Estados Unidos mantienen una estrecha relación, Fernández podría aprovechar la coyuntura para plantear a Obama su posición de que el apoyo norteamericano en este campo debe ser fortalecido.
Esa opinión de Fernández, que ha sido mantenida de forma coherente en diversos escenarios locales e internacionales, es ampliamente compartida en el país, tanto en sectores sociales como políticos e incluso en esferas de la oposición.
En momentos en que en nuestro país el tema del avance del narcotráfico y del lavado de dinero está en primer orden en la agenda nacional, en especial por su incidencia en la criminalidad y el sicariato, una ampliación de la asistencia estadounidense en recursos, logística e inteligencia puede resultar sumamente valiosa.
En razón de que Estados Unidos es el socio comercial más importante de la República Dominicana, condición que se hizo más fuerte después de la suscripción del Tratado de Libre Comercio, es probable que el tema del comercio bilateral sea también abordado.
De cualquier forma, la reunión es auspiciosa en el ambiente de respeto y dignidad en que se desarrollan las relaciones dominico-norteamericanas.
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