Aunque resulte paradójico, la Policía y los medios de comunicación tienen, al mismo tiempo, una gran coincidencia y una seria discrepancia acerca del innegable incremento de la violencia criminal y delictiva que se registra en el país.
Al igual que el jefe de la Policía, mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, los medios desean que llegue el día en que no haya necesidad de hablar de tanta violencia y que los temas dominantes sean más provechosos y edificantes.
Sin embargo, la diferencia radical consiste en que el jefe policial quiere que se silencien o minimicen los hechos de violencia, incluidos los que cometen sus propios agentes, mientras la prensa está en la obligación de darlos a conocer, so pena de incumplir su misión de informar todo cuando sea de interés general.
A Guzmán Fermín le disgusta que los medios de información, principalmente los periódicos, destaquen esas noticias y por diversas vías trata de presionar para que el tema de la violencia sea excluido de la cobertura de algunos diarios.
Los medios que, en ejercicio del derecho constitucional de recibir y ofrecer informaciones sin cortapisas y restricciones, se resisten a tales presiones, son señalados por el jefe policial como autores deliberados de una imaginaria campaña para descalificar a la Policía.
Se trata de un intento de censura y una intolerable intromisión en la libertad que tienen los medios de informar sin favor ni temor, siempre con apego a la verdad, aunque esto pueda causar desazón a algunos funcionarios o jerarcas policiales.
La Policía tiene perfecto derecho a exponer sus puntos de vista y también a hacer cualquier precisión sobre lo que publican los medios, pero en ningún caso puede trazarles pautas, y mucho menos, tratar de intimidarlos.
Guzmán Fermín puede contribuir a bajar el tema de la violencia en la atención pública si logra prevenir los actuales niveles de criminalidad, sobre todo la que protagonizan sus propios agentes.
Esperamos que en su atrevimiento como pretendido censor de la prensa, no le moleste la posición crítica y responsable del presidente Leonel Fernández sobre la forma en que deben conducirse los agentes policiales frente a la ciudadanía.
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