El encuentro sostenido ayer en Santo Domingo por los presidentes Leonel Fernández y René Préval abre un capítulo importante para la reactivación de la Comisión Mixta Bilateral, llamada a dar seguimiento a la agenda común República Dominicana y Haití.
Este nuevo acercamiento permitió a ambos dignatarios pasar revista a los temas de interés bilateral y constituye, además de una señal de cordial entendimiento, un rotundo mentís a quienes por espúreas conveniencias azuzan malquerencias entre haitianos y dominicanos.
El presidente Fernández reciprocará la visita de Préval con un viaje a Haití el 30 de julio próximo, con lo que reafirma su compromiso de contribuir a estrechar cada vez más las relaciones de amistad y cooperación con nuestros hermanos limítrofes.
Son muchas las áreas en que ese intercambio puede producirse dentro de una esfera de mutuo respeto, contrario a la tesis de algunos países que tratan de responsabilizar exclusivamente a la República Dominicana de muchos de los problemas de Haití.
Esa pretendida imposición es inadmisible por ser un acomodaticio e irresponsable argumento que de tiempo en tiempo se esgrime desde algún ámbito de una comunidad internacional que no ha demostrado su claro compromiso con el futuro de Haití y de su gente.
Una prueba de esto es el descontento expresado ayer por el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, por la lentitud con que llega la asistencia internacional a Haití para ayudar en la reconstrucción del país tras el terremoto del pasado enero.
Podemos ser amigos y solidarios en muchas tareas y asumir compromisos que pueden estrechar nuestros vínculos, pero cada uno afrontando su propia circunstancia, sin que nadie venga a trazarnos pautas de lo que nos corresponde hacer.
El Presidente, el Gobierno y el pueblo dominicano han probado, de forma auténtica y espontánea, su amistad hacia el sufrido pueblo haitiano. Con su visita, Préval vuelve a demostrar su equilibrio y su deseo de estrechar los nexos con los dominicanos.
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