El informe que acaba de publicarse de la Oficina de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) encontró datos muy reveladores que, de seguro serán objeto de debates, adhesiones y cuestionamientos en lo referente a las relaciones entre dominicanos y haitianos.
El estudio, realizado a solicitud del Gobierno, destaca que las percepciones de rechazo “están cargadas de prejuicios que señalan a los nacionales haitianos como ignorantes, vinculados a la delincuencia y abusivos contra la población dominicana”.
Aunque tales actitudes y comportamientos no parecen advertirse en las calles, donde muchos haitianos laboran en diferentes actividades ni tampoco en las universidades, las conclusiones del informe no pueden ser contradichas por simple observación.
Otro aspecto que será materia de discusión es la parte del estudio en que se afirma que en ocasiones también se observa que algunos dominicanos les tienen miedo a los haitianos y otros se comunican con dificultad con ellos.
El diagnóstico, sea correcto o sobredimensionado en cuanto a los supuestos prejuicios, debe servir para mejorar el entendimiento entre haitianos y dominicanos, en lugar de azuzar diferencias y viejos enconos.
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