Las críticas que con frecuencia se formulan a la Organización de Estados Americanos (OEA), algunas de ellas muy bien fundadas por la inutilidad de su intervención en algunos conflictos, sólo podrán ser superadas con la colaboración de todos los Estados miembro.
Independientemente de sus lineamientos históricos e institucionales, la OEA, como cualquier otra entidad de su género, está moldeada en muchas de sus ejecutorias por la actitud y la interacción de los países, sobre todo en determinadas coyunturas.
Pero independientemente de esto y del tacto con que debe actuar para garantizar un manejo justo y equilibrado ante cada uno de sus miembros, debe contar con una estructura fuerte y respetable que permita garantizar la aplicación de la Carta Democrática.
Consciente de esto, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, propuso ayer crear una OEA “más fuerte, más enérgica y más efectiva”, para darle más peso a su misión central de promover instituciones democráticas sólidas y mejorar su presupuesto, entre otros objetivos.
Al hablar en la XL Asamblea General de la OEA en Lima, Perú, Hillary dijo que Estados Unidos respalda al organismo multilateral más importante del continente americano, aunque recalcó que la organización no siempre ha estado a la altura de sus ideales originales.
La debilidad institucional de la OEA se puso penosamente de manifiesto en la crisis de Honduras, tras el golpe de Estado que depuso al gobierno del presidente Manuel Zelaya, ya que no fue capaz de imponer el clamor de la comunidad internacional para un retorno a la constitucionalidad.
El conflicto de Honduras está aun pendiente de solución definitiva, ya que algunas naciones se niegan a reconocer la legitimidad del gobierno del presidente Porfirio Lobo, quien sucedió por vía de elecciones al gobernante golpista Roberto Micheletti.
Se espera que en la reunión de Lima los cancilleres americanos puedan concretar la propuesta formación de un grupo de trabajo, cuya misión será evaluar alternativas jurídicas y políticas, reales y viables que permitan el retorno de la normalidad institucional de Honduras y del propio país al seno de la OEA.
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