El compromiso de la comunidad internacional de financiar proyectos por US$7,815 millones en Haití es un paso importante para la asistencia a la devastada nación, aunque estuvo por debajo de los 11 mil millones de dólares que se habían proyectado originalmente para el proceso de reconstrucción.
Sin embargo, a mediano o largo plazo el monto podría quizás llegar a lo que se había previsto, porque representantes de las 90 delegaciones participantes en la Cumbre de Punta Cana se comprometieron adicionalmente a donar otros 4,000 millones de dólares para ejecutar proyectos que aún no han sido identificados.
Esto será parte de la responsabilidad que, conjuntamente con el Gobierno de Haití, comenzará a asumir el lunes próximo la comisión que dirige el ex presidente estadounidense Bill Clinton para dar seguimiento a los acuerdos.
Esta labor, que como era razonable esperar, será realizada en coordinación con las autoridades haitianas, es crucial porque hasta ahora solo hay dos aportes concretos: los 55 millones de dólares donados por Brasil y el certificado de condonación de Venezuela a la deuda petrolera haitiana de 395 millones de dólares.
Este seguimiento será igualmente determinante para que los desembolsos se realicen y los recursos permitan viabilizar los proyectos, conforme a un cronograma. Aunque nadie duda de la autenticidad de los ofrecimientos, es sabido que cada país donante tiene sus propias urgencias y también sus complicaciones, en el contexto de la crisis financiera internacional.
Consciente de esa realidad, Cheryl Mills, jefa de gabinete del Departamento de Estado, advirtió en la conclusión de la Cumbre que se necesitará de un “compromiso significativo y sostenible” para convertir en realidad los proyectos anunciados en favor del pueblo haitiano y de sus instituciones.
Otro aspecto importante es que hubo consenso en cuanto a la prioridad que debe darse a la construcción de 125,000 viviendas para evitar, como advirtió Clinton, que algunos damnificados del terremoto puedan morir por la falta de albergues seguros.
Como promotora y anfitriona de la Cumbre, la República Dominicana concluyó con éxito otro importante capítulo en su reconocida acción de ayuda a los hermanos haitianos.
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