Los sangrientos episodios registrados en Kingston, Jamaica, con un saldo de 49 muertos entre fuerzas policiales y pandillas que protegen a un peligroso capo, han puesto nuevamente de manifiesto la amenaza cada vez más global del narcotráfico.
Estos hechos deben ponernos en un estado de mayor alerta, pues han ocurrido en la región a la que pertenecemos y donde los narcos han establecido una poderosa plataforma de operaciones que desafía cualquier forma de autoridad.
Es tanto lo que se ha hablado de este tema, principalmente de su magnitud y de su poder inmenso y desafiante, que por recurrente a veces no se le presta la debida atención, como si llegáramos a pensar que se le sobredimensiona.
Inmersa en un sinnúmero de urgencias cotidianas, la gente oye hablar de este problema, escucha declaraciones de funcionarios y se informa a través de las noticias que publican los medios, pero no siempre alcanza a comprender su vasta peligrosidad.
Quizás por eso se justifica que, de tiempo en tiempo, jefes de Estado y funcionarios antinarcóticos de alto nivel replanteen la problemática, no para provocar alarma, pero sí para alertar sobre el avance e implicaciones de este terrible flagelo de la droga.
Desde esa óptica y probablemente con esa intención, el presidente Leonel Fernández aprovechó su reciente visita a Europa para subrayar la necesidad de que haya una mayor cooperación de parte de Estados Unidos y de otras naciones en la lucha contra el narcotráfico internacional.
Tal como planteara en Madrid, en una entrevista que concedió a la agencia EFE, ningún país puede por sí solo enfrentar este desafío, porque se trata de un delito de carácter “transnacional y transfronterizo”.
Los anuncios de importantes golpes al narco, como el decomiso de 1,636 kilos de cocaína que acaba de hacer la Dirección Nacional de Control de Drogas, indican que la lucha no está del todo perdida.
Pero se requiere, además de la ayuda externa, reforzar la integridad de los agentes antidrogas para que no puedan ser corrompidos y que la Justicia sea drástica en los casos de tráfico y de lavado.
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