Las elecciones municipales y congresuales pautadas para mañana son una oportunidad para que los dominicanos reafirmen su derecho al voto y su compromiso con el fortalecimiento de los procesos democráticos.
La democracia ha sido, tras la caída de la tiranía, la vía más idónea y expedita para la defensa de la libertad, del estado de derecho y la convivencia armónica en la sociedad dominicana.
Con sus altas y sus bajas, pero indiscutiblemente con cada vez más notables avances institucionales, la consulta popular ha contribuido a que los dominicanos aprecien la importancia de los valores democráticos.
En vista de que ejercer el sufragio es tanto un deber como un derecho, los ciudadanos deben participar masivamente en esta fiesta de la democracia nacional y acudir desde temprano a las urnas este 16 de mayo.
Con mucha razón y propiedad, las autoridades electorales han advertido que abstenerse de votar constituye un acto de irresponsabilidad, por cuanto la dinámica democrática no se concibe sin una amplia y entusiasta participación popular.
Sin embargo, se han hecho diferentes vaticinios acerca de la posibilidad de que se produzca una abstención que podría sobrepasar el 40 por ciento.
Esto se debería, entre otros motivos, al poco entusiasmo que en líneas generales suscitan los comicios de medio término, pero también a que muchos electores han comenzado a desencantarse de la forma en que los partidos se dedican al ejercicio de la política, con una perniciosa y hasta insuperable inclinación hacia el clientelismo.
En consecuencia, quizás sería conveniente que después de las elecciones las organizaciones políticas se abocaran a un estudio exhaustivo y sereno de este fenómeno y de los factores que inciden en el ausentismo electoral.
Sin embargo, en este momento lo relevante es que los comicios transcurran de forma ordenada y que nadie se declare ganador hasta que no concluyan los escrutinios de la Junta Central Electoral (JCE).
A votar, pues, para que tengamos una verdadera fiesta cívica y democrática como la soñaron nuestros padres fundadores de la nacionalidad dominicana.
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