La forma en que ha aflorado la violencia en el epílogo de la campaña electoral, luego de un período estable y tranquilo, es motivo de preocupación, prácticamente a 48 horas de la celebración de las elecciones congresuales y municipales.
Las tensiones que se advertían desde la víspera han sido el caldo de cultivo para que, ánimos encrispados por la pasión política y partidaria, degeneren en confrontaciones y vías de hechos lamentables.
El tiroteo a una caravana del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), a su paso por La Romana, con un saldo de varios lesionados, tiende a empañar el buen panorama general que teníamos en los aprestos proselitistas.
Pero cuando ocurren situaciones como ésta, con justificadas razones surge el temor de que se produzcan secuelas, aun más trastornadoras, por lo que se impone un rápido llamado a la cordura desde las diferentes dirigencias partidarias.
Los partidos y sus cúpulas dirigenciales deben entender que, si bien son los actores principales de la campaña electoral junto a sus seguidores, los comicios, como vía de expresión democrática, corresponden al universo de los ciudadanos en capacidad de ejercer el voto.
En consecuencia, deben esforzarse en todo momento de envolverse en violentas rebatiñas y otros actos que puedan enturbiar el proceso e incluso provocar un eventual aumento en la abstención electoral.
Aun aquellos que por algunas circunstancias no se sientan animados a ejercer el sufragio, tienen derecho a disfrutar de un ambiente tranquilo y seguro, sin las tensiones y sobresaltos que generan las acciones violentas y que tienden a proyectarse negativamente, a veces más allá del ámbito de quienes se ven envueltos en las trifulcas electorales.
Es lamentable que estos nubarrones hayan surgido en momentos en que la Junta Central Electoral (JCE) tiene virtualmente todo listo para el montaje de las elecciones, mientras la Policía Electoral da seguridades de que tendrá todo bajo control.
La sensatez y el equilibrio deben imponerse para que el acto cívico del próximo 16 de mayo se celebre de forma ordenada y sin tropiezo alguno.
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