Si algo probablemente nunca cambiará en la esencia del buen periodismo es la búsqueda de la verdad y por eso las reputadas premiaciones reivindican el oficio de contarla y la valentía de los informadores que asumen riesgos para realizar su trabajo con rigor y profesionalidad.
Claro está que es más fácil y nada expuesto a peligros un ejercicio en que informaciones y opiniones son usadas de forma complaciente, acomodadas a ciertos destinatarios y sin ningún sentido crítico.
Pero esto equivale a traicionar los postulados fundamentales de un periodismo comprometido con la defensa de valores y principios, además de incurrir en una irresponsabilidad social y en una grave falta ética.
Los Premios Ortega y Gasset de Periodismo, entregados recientemente en Madrid son verdaderamente paradigmáticos y estimulantes porque reconocen el arrojo de los periodistas y el oficio de contar la verdad, venciendo obstáculos y enfrentando a los enemigos de la libertad.
El periodismo ejercido con tales atributos contribuye a fortalecer la vida institucional, sobre todo cuando lucha contra los abusos, la corrupción, los excesos del poder, la violación a los derechos humanos y a las prácticas que perpetúan la inequidad social.
Pero para que los trabajos periodísticos puedan inspirar credibilidad y ser orientadores en todo el sentido de la palabra, tienen que contar con la debida sustentación, a fin de que los ciudadanos se formen sus propias opiniones sobre bases ciertas.
Por eso Juan Luis Cebrián, consejero delegado del Grupo Prisa, que edita el diario español El País, define el periodismo como el oficio que consiste en verificar la información y contar la verdad.
Sin embargo, la verdad no siempre aflora con claridad; a veces es huidiza y requiere gran esfuerzo para encontrarla porque sus elementos suelen estar dispersos y necesitan –luego de su identificación– ser encajados en su justo lugar, como se hace con las piezas de un rompecabezas.
Intereses espurios de toda índole buscan acallar la denuncia y la verdad sobre sus oscuras maniobras y solo el periodismo serio y crítico puede oponérsele.
Comentarios (0)