La forma efectiva de detectar y combatir eficazmente el “lavado” de dinero proveniente del crimen organizado se ha convertido en un serio desafío para las autoridades dominicanas.
A pesar de que contamos con acciones y normativas sobre la materia y de que varios organismos oficiales trabajan para combatir esa ilegal práctica, hay la impresión de que el problema desborda la capacidad de contrarrestarlo.
Uno de los factores que parece explicar ese fenómeno es que la inversión de dinero sucio en el comercio se esconde en lo que algunos expertos suelen llamar “economía soterrada”, aunque pueden existir diversas modalidades encubiertas en negocios aparentemente lícitos.
Otro serio inconveniente es que se carece de sistemas de regulación para identificar inversiones ilícitas, lo que a su vez se constituye en un serio dolor de cabeza para el sector empresarial, porque restringe la expansión de las actividades productivas.
Se perciben los efectos por diferentes ámbitos, la gente así lo comenta y se tiene la creencia de que es de gran magnitud, pero nadie sabe a ciencia cierta su real alcance porque no se dispone de cifras, ni siquiera de estimaciones más o menos certeras.
Es preocupante, como advierte la Oficina de Prevención de Lavado de Activos y Crímenes Financieros de la Superintendencia de Bancos, que el “blanqueo” de dinero haya permeado las estructuras sociales en el país.
Según Heirorry Castro, director de esa unidad, el problema es todavía más grave en sus repercusiones, ya que ha afectado la imagen internacional del país y el clima de negocios en el plano local.
Otros efectos colaterales, pero igualmente nocivos, afectan la competitividad, especialmente en empresas legalmente establecidas y que están por completo ajenas a la entrada de recursos poco transparentes o de procedencia irregular.
Es cierto, como dice el ex rector universitario Porfirio García, que el lavado se manifiesta con la movilización de cuantiosos recursos en diferentes renglones. Pero, ¿cuándo contaremos con los medios para pasar del diagnóstico a una cura preventiva?
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