La inesperada partida del doctor Bienvenido Amado Delgado Billini, fallecido el martes de un infarto, a sus 83 años de edad, priva a la sociedad dominicana de un ciudadano paradigmático cuya vida fue ejemplar en múltiples facetas.
Reconocido por sus colegas como un “padre de la medicina dominicana”, dedicó toda su fructífera vida al ejercicio de su profesión: como ginecólogo y obstetra, como secretario de Salud Pública a principios de los años 60, como consultor de la Organización Panamericana de la Salud y otras entidades internacionales.
También se destacó en la cátedra universitaria y en la gestión gerencial como director del Hospital General de la Plaza de la Salud, de la cual fue uno de sus principales impulsores, durante sus primeros diez años, hasta que recientemente se retiró para ser su director emérito.
En cada responsabilidad asumida, el doctor Delgado Billini brillaba por su elevada inteligencia, inspirada rectitud y sin estridencias ni poses ni otra expectativa que cumplir su deber.
Sus virtudes cívicas se manifestaron también en su ámbito familiar, donde su humildad, sencillez y espíritu de servicio constituyen el mayor tesoro que lega a su viuda, doña Bernardita Conde y sus hijos Ana María, Lourdes, Carlos José y Alberto, y a sus demás deudos, a quienes El Caribe expresa su pésame más sentido.
En una época en la que el país requiere ejemplos de probidad, excelencia y patriótico desprendimiento, este laureado galeno y el recuerdo de su trayectoria brillarán como un faro orientador.
En el aspecto del ejercicio médico también deja un ejemplo a seguir para las nuevas generaciones, no sólo en cuanto a la consagración estrictamente profesional, sino también en lo tocante a la sensibilidad social.
Además, su franca sonrisa y hombría de bien harán mucha falta a todos sus amigos, familiares, colegas y discípulos.
Paz a sus restos.
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