La lucha por la democracia en la República Dominicana tuvo en Ángel Miolán a un soldado decidido que supo decir presente cuando la patria reclamó sus servicios.
Ese hombre meritorio acaba de morir y los dominicanos pierden con su deceso a una de las figuras legendarias del combate contra la tiranía trujillista.
Aunque era un dirigente importante del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en el exilio, su figura se agigantó cuando integró la comisión de esa organización política que regresó al país el 5 de julio de 1961, junto a Ramón A. Castillo y Nicolás Silfa.
Tan pronto estos tres hombres pisaron suelo dominicano comenzaron a recorrer el país para predicar las ideas democráticas y echar las bases para organizar un partido que buscara el poder y liquidara la herencia autoritaria de la dictadura que, decapitada cinco semanas atrás, daba sus últimos estertores.
La llegada de Miolán, Castillo y Silfa, enviados por la cúpula del PRD desde el exterior, fue un acto de suprema audacia política, porque significó arrebatar la iniciativa a los remanentes de la tiranía y movilizar a la juventud para conquistar un espacio de participación que le había sido negado durante 31 años de despotismo, crimen y robo.
Al despedir a un luchador de la causa de la libertad, El Caribe expresa sus condolencias a sus familiares y recuerda con cariño y admiración su legado de servicio a la democracia.
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